Brasil y Francia han iniciado un programa innovador de 1.100 millones de dólares destinado a salvaguardar la selva amazónica, un activo ecológico vital. La inversión, que se extenderá a lo largo de los próximos cuatro años, comprende fondos públicos y privados y se centrará en la preservación de las regiones amazónicas de Brasil y Guyana.

El anuncio se produjo durante la visita del presidente francés Emmanuel Macron a Brasil, iniciando una misión diplomática de tres días. El encuentro se produjo en Belem, situada estratégicamente cerca de la desembocadura del Amazonas. El presidente Macron fue recibido por su homólogo brasileño, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, lo que marcó una importante colaboración entre las dos naciones.
En una declaración conjunta, ambos líderes enfatizaron su compromiso de impulsar una iniciativa internacional dedicada a la protección de los bosques tropicales. Su esfuerzo colaborativo tiene como objetivo combatir la deforestación en el Amazonas para 2030, contribuyendo así a los esfuerzos globales de mitigación del clima. En particular, esta iniciativa precede a la celebración por parte de Brasil de las negociaciones climáticas COP30 en Belén, previstas para 2025.
Los presidentes subrayaron su dedicación a la conservación, restauración y manejo sostenible de los bosques tropicales en todo el mundo. Esbozaron una agenda ambiciosa, que incluye el desarrollo de instrumentos financieros innovadores, mecanismos de mercado y marcos de pago de servicios ambientales.
Durante la visita, el presidente Macron y el presidente Lula se embarcaron en un viaje simbólico en barco por el río para presenciar de primera mano los esfuerzos de desarrollo sostenible. Su itinerario incluyó una visita a un proyecto centrado en la producción de chocolate ubicado en una isla cerca de Belem, donde dialogaron con líderes indígenas.
En el evento, el presidente Macron confirió la Orden Nacional de la Legión de Honor al jefe Raoni Metuktire, un destacado líder indígena y defensor ambiental de la comunidad Kayapo. El jefe Raoni, conocido por su activismo ambiental desde la década de 1980, expresó su preocupación por el proyecto ferroviario propuesto de Ferrograo. Destacó los posibles impactos adversos en las comunidades indígenas e instó al presidente Lula a reconsiderar su construcción.
A pesar de disputas ambientales previas, las relaciones franco-brasileñas han experimentado una reconciliación significativa desde 2019. Las tensiones alcanzaron su punto máximo durante el mandato del presidente Jair Bolsonaro, particularmente en medio del escrutinio internacional sobre los incendios del Amazonas. Sin embargo, los recientes esfuerzos diplomáticos significan un compromiso renovado con la cooperación bilateral y el restablecimiento de los vínculos estratégicos entre Francia y Brasil.
